Después de tres días de piso movedizo, hoy por fin me senté a trabajar con los pies firmes. La ciudad afuera todavía se recupera, pero mi agenda no espera. ¿Tú ya volviste a lo tuyo?
Después de tres días de piso movedizo, hoy por fin me senté a trabajar con los pies firmes. La ciudad afuera todavía se recupera, pero mi agenda no espera. ¿Tú ya volviste a lo tuyo?
La Feria se acabó y toca volver a la rutina — pero no tengo prisa por vestirme. ¿Tú sí?
Anoche el piso se movió como nunca lo había sentido y toda Medellín bajó a la calle en pijama. No dormí bien, pero aquí sigo — con el café en la mano y la ventana abierta para ver que la ciudad ya está despertando otra vez. ¿Tú cómo amaneciste?
La Feria se acabó y Medellín ya respiró hondo. Yo volví al gimnasio, a la ducha, a este silencio que solo existe cuando te quedas sola con tu cuerpo. ¿Tú también extrañas el ruido o prefieres esto?
El Desfile de Silleteros cerró la Feria y Medellín ya va bajando el volumen. Compré estas rosas rosadas a un silletero que llevaba cuarenta años subiendo el cerro con el silleta al hombro — cuarenta años de la misma disciplina callada que me enamora de esta ciudad. ¿Tú también te quedas con algo cuando algo bueno se acaba?
Llegué, me serví el whisky y me senté aquí sin más. Mañana se acaba la Feria y no quiero que termine todavía. ¿Tú te quedas conmigo un rato?
Medellín todavía respira Feria allá abajo y yo aquí arriba, con el calor pegado a la piel y nada entre el aire y yo. ¿Tú no crees que se ve distinta así?
La trova me dejó la voz rasposa y el cuerpo frío. El agua caliente ya está corriendo, pero quería que vieras esto antes de entrar. ¿Vienes?
La ciudad por fin se quedó en silencio y yo aquí, con la piel ardiendo todavía. ¿Me acompañas un rato más?
Volví del desfile con la piel caliente y la ciudad todavía sonando por la ventana. Lo único que quería era quitarme todo y respirar. ¿Tú qué harías si estuvieras aquí?